martes, 3 de noviembre de 2015

Descubrir alegorías

No era éste el bosque que yo imaginé

Paco (no recuerdo el apellido), un profesor de filosofía nacido en Carmona (Sevilla) me enseñó, allá por los 90, a alegorizar narrando y narrar alegorizando; a descubrir todos los mensajes que, de alguna manera, nos comunica la vida a diario. En un ejercicio de meditación proponía que imaginásemos un bosque y que en el bosque encontrábamos una copa... (tal como aparece unas líneas más abajo). Aún me gusta dar vueltas a aquel reto, meditar y reflexionar sobre la alegoría que encerraba y que, todavía hoy, encierra.

Pues bien, cuando nos dijo qué era lo que simbolizaban nuestro bosque, nuestra copa, etc., no pusimos cara de sorpresa; la vida no había tenido tiempo de ponernos a prueba para darles significado, de manera que, poco a poco, según transcurrían nuestras vidas, íbamos despertando los alumnos de aquella promoción: y lo cierto es que nos quedábamos pasmados cuando aquel mensaje alegórico coincidía casi exactamente con la historia reflejada en nuestra redacción. Ahora era justo cuando venía la cara de sorpresa, a los veintiuno, los treinta y dos o los cuarenta y tres años, según íbamos madurando.

El ejercicio era el siguiente:

Imagina que una mañana despiertas y que, en lugar de seguir tu ruta habitual, te adentras en un bosque; imagina que en mitad del bosque encuentras una copa y que te detienes a observarla para luego seguir caminando. Más tarde se interpone en tu paso un muro, pero deseas seguir paseando, a pesar de todo, y terminas por escalarlo. Describe lo más detalladamente que puedas el bosque, la copa, el muro y lo que imaginas que hay tras él, una vez lo has escalado. Cuéntalo tal cual lo visualizas mentalmente, de la manera más sencilla y clara posible.

Hoy no toca narración, pero os propongo este entretenimiento para jugar con nuestras entradas antiguas. Se trata de eso, de descubrir las alegorías que encierran estos foto-cuentos que hemos ido publicando. Hay alegorías de todo tipo, incluso algunas que quizá ni los propios autores conozcamos. (del desencuentro, de la tecnología, de la comunicación, de la servidumbre, de la alegría...) Es un excelente ejercicio mental para comprender los mensajes y analizar el poder de la literatura. ¿te atreves a intentarlo?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué es lo que simbolizan esos elementos, ¿podrías explicarlo?
¿Dónde podemos indicar las alegoría s de cada cuento? Gracias
Carnot

José Luis dijo...

Me encantaría explicarlo, Carnot, pero es que así chafaría un poco el resultado final. Si te gusta la idea, redacta la narración y me la envías a mi correo privado. Te contesto lo que significa cada elemento para que puedas extraer tus conclusiones. Un abrazo, gracias por seguirnos